Programas
Conoce nuestros
programas para apoyar a
los niños con cáncer y la investigación oncológica.
Voluntariado
Nos sentimos llenos de emoción al saber que tú has decidido ser voluntario de nuestra fundación
Donaciones
Apoya a la fundación, en donaciones en especie o económicas

 

Testimonio Akary




Un 25 de diciembre le llegó un regalo a mi mami. ¡Sorpresa! Ella dice que, como se portó muy bien, Santa Claus le trajo una hermosa muñeca.

A partir de ese día todo era hermoso para la familia, pues sin saberlo había llegado un ángel a sus vidas; una niña diferente y especial.

Cuando cumplí 6 meses de vida, mis papás se separaron; desde ese momento mi mamá, mi hermana y yo fuimos inseparables. Fui creciendo con el cariño y protección de ambas, jugábamos y nos divertíamos juntas.

Cuando mi mamá podía o su trabajo se lo permitía, íbamos al parque, al cine y a comer fuera.

O simplemente veíamos televisión en casa, siempre juntas hasta que entré al kínder, en donde día con día aprendía cosas nuevas.

También tenía muchos amigos con los que me divertía. Participaba en asambleas y concursos, jugaba futbol, en fin, tantas y tantas cosas.

Al pasar a la primaria no hubo mucha diferencia, pues seguía participando por igual. Hasta llegué a ser princesa de mi escuela, poco antes de que mi vida cambiara por completo.
Una enfermedad vino a darle un giro enorme a la vida de nosotras y de toda la familia. A partir del 2 de mayo de 2005 fue ir y venir de hospital en hospital, con estudios que me hacían sufrir. Yo no entendía qué pasaba.

Uno de esos días escuché que un doctor le decía a mi mamá que yo tenía un tumor. Sólo tenía 7 años y no sabía qué era eso. Mi mamá me mandó afuera con mi hermana; ella se quedó adentro y yo no sabía porque tardaba tanto.

Por fin salió, rara y con los ojos tristes. Después, por otro médico supe que eso que tanto preocupaba a mamá y por lo cual lloraba se llama osteosarcoma. Es un tumor en los huesos o, más sencillo: cáncer. Todavía no entendía cuánto iba a cambiar mi vida y la de ella.

Al poco tiempo empezó mi tratamiento con quimioterapia, con el cual se me cayó el pelo y me sentía muy mal. Pero eso no era todo, faltaba todavía algo más fuerte.

Para poder salvar mi vida, tenían que amputarme mi pierna derecha. Al principio no quería, pero la psicóloga y mi mamá me convencieron de que era lo mejor; mi pierna era importante, pero era más importante mi vida.

Me decían que todos iban a quererme igual o más, porque uno vale por sus sentimientos y no por cómo se ve físicamente. No fue fácil, pero acepté. Seguí con mi tratamiento, tuve más cirugías de pulmón y de otro tipo; yo pensaba que eso no terminaría nunca.

Ahora estoy en vigilancia; sé que tengo cáncer y que debo regresar al hospital cuando sea necesario. Pero eso no importa, porque también hay cosas buenas como ver las flores, los pájaros, un nuevo día, asistir a la escuela, tener muchos amigos y demostrarle a los demás que la vida sigue para el que quiere vivir y ser mejor cada día.

No todo es tan malo en el hospital; las enfermeras y doctores nos consienten mucho.

También había una dama voluntaria, Betty, que era como un ángel para nosotros. Nos cuidaba, jugábamos y nos daba todo su cariño, tanto a los niños como a nuestras mamás.

Por eso la quiero mucho.

Agradezco a Dios por darme esta familia y por haber conocido a tantas personas que, como yo, siguen luchando sin dejarse vencer. Le pido que no se olvide de todos los niños que sufren en algún lugar del mundo y que llene de bendiciones a todos los que velan por darles una nueva esperanza.

También quiero agradecer a todas las instituciones que, como Aquí Nadie Se Rinde A.C., su presidenta Laura Vidales y todo su equipo, dedican su vida y tiempo a niños que como yo necesitan de todo su apoyo para tener una nueva oportunidad de vida.

Pienso vivir cada segundo como si fuera el último, al máximo y dando lo mejor de mí. Ahora estoy en quinto año, llevo 4 años en vigilancia, dando las gracias a Dios por cada día vivido y los que tenga para mí.

Los niños de oncología y los que se encuentran con alguna otra enfermedad nunca nos daremos por vencidos, mientras haya un hilo de esperanza.

Me despido diciendo: ¡Aquí nadie se rinde!

Akary Natahel Rosas Corral y Gabriela Leticia Corral García

08/02/10

 



Regresar

Donativos


Patrocinadores y Donadores



Inicio | Conócenos | ¿Cómo ayudar? | Voluntariado | Donativos | Cancer en Niños | Contáctanos | Beneficios

Mapa del Sitio | Teléfonos: 5520-77-90 | info@anser.org.mx
© 2009-2010 ANSER A.C. Todos los Derechos Reservados. | Terminos y Condiciones de Uso |

Diseño y Hospedaje por: Enyum.com